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martes, 25 de enero de 2011

¡Le han tirado las gafas!

La señora Maria Dolores de Cospedal habló ayer largo y tendido con Carles Francino en el programa Hoy por hoy de Cadena Ser. Entre autobombo y promoción del líder se le escuchó hablar en referencia a la agresión del concejal de cultura de Murcia. “No digo que el PSOE sea el autor directo, porque no tengo pruebas y además no puedo decirlo, pero la violencia engendra violencia”. También apeló a la empatía con un argumento difícilmente refutable, y es que los desaprensivos amedrentaron a la hija del concejal zarandeándola y haciendo caer sus gafas. Está claro que los verdaderos responsables tienen poquita vergüenza, pero la señora de Cospedal ha practicado a la perfección el buen arte de zarandear a la niña y esconder la mano.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Romperse un hueso en Navidad


Quiero hacer un breve apunte: ¿Por qué tantas manos a la cabeza cuando se habla de cultura (o productos de la industria cultural, para ser más exactos) 100% gratis para el usuario? ¿Es que sus televisiones van por moneditas, como las de los hospitales?


¡Feliz año!

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Órdago a la Gran(sin)de

Bueno, ya está. Es lo que tiene escuchar burradas, que te acabas radicalizando por algún lado. Dice Aute que "en cinco años esto desaparece". ¡Al fin! Sí, joder. Que desaparezca. No quiero que ni dios cobre un duro por vender libros, discos, películas o copias sintéticas del pene de Alejandro Sanz. Y casi todo el que me conoce sabe que siempre quise vivir de lo que escribo (de mi literatura en sentido estricto, no de estos artículos llenos de palabrotas). Pero algún sacrificio había que hacer, porque antes que creador, soy consumidor. Antes que escritor inquieto soy lector inquieto, oyente inquieto y vidente insaciable.

¡Qué son esas voces que saltan ahora autoproclamándose creadores de cultura! ¡Ya basta! ¿Quieres decir que dejarías de crear si no cobraras nada por ello? Entonces ¿qué cultura ni qué ocho cuartos de dólar? ¿Qué arte? ¿Qué creación? En todo caso serás mano de obra. Manufacturer@ de sonidos o imágenes o frases.

Van Gogh no vio un duro y, puede que demasiado inocentemente, considero su obra un poco más importante desde el punto de vista cultural que la de Rosario.






Se admiten protestas y reclamaciones, porque en un artículo tan corto no existe espacio (ni tiempo) para mencionarlo todo...

martes, 7 de diciembre de 2010

La obesidad del cerdito-hucha

Parece que al final los políticos han conseguido enseñar algo a la población pero, ¿cómo no? Va en perjuicio de ésta.

El conocimiento al que me refiero es la macroeconomía. Aún temiendo parecer paranoico conspiranoide voy a usar un vocabulario simplón, porque no quiero hacer un post demasiado largo. Que son las dos de la mañana y aún pretendo escribir algo más literario antes de acostarme. Aquí va:
Macroeconomía, decía. Los que están en el poder (no solo Gobierno, también oposición, grandes empresarios, grupos económicos... el Gran Capital, vaya) han enseñado cómo hablar de macroeconomía a las ingentes y masivas clases medias y, lo que es peor, a las mayoritariamente exodadas clases bajas. Es increíble cómo han logrado que el ciudadano medio se preocupe tanto por salir de la crisis que se le haya olvidado ver dónde lleva ese túnel. Es gracioso que sabiendo que los banqueros nos han metido en un camino bajo tierra estemos tan impacientes por levantar cabeza que no nos pique la curiosidad de hacia dónde dirige la salida. Quizá a las antípodas.
Pero estoy divagando. Esto no es lo más grave, por supuesto. Lo más grave es que nos han convencido tan condenadamente bien de que lo importante es salir de la crisis, que no nos ha importado que nos metieran la cabeza aún más abajo. ¿Qué es eso de deuda nacional, qué significa en época de crisis? Va a resultar que es más importante el saco que el estómago. Que es más importante la obesidad del cerdito-hucha que la nuestra.
Puede que lo más decepcionante sea ver cómo el €uro se vuelve contra nosotros más allá de subir el precio de las chucherías de 3 a 5 céntimos. Pero puede que aún más decepcionante sea ver que al Partido Socialista ni siquiera le quede ya rasgos de socialdemócrata, que se olviden tan pronto de Keynes y de que, una vez más, los números importen más que las personas, o que las personas no sean más que números. Qué pena tener que confiar en la mano invisible que mece la cuna de los banqueros, que duermen plácidos sobre sus cojines mulliditos de dinero que no ERA suyo.

domingo, 28 de noviembre de 2010

¿Votar a la derecha?

Aunque en la historia de la literatura hay numerosas referencias al monólogo interior, yo no creo haberlo experimentado nunca. Más bien padezco de un agresivo debate interno, como en unas elecciones primarias entre mis ideas, con fuertes posicionamientos de los candidatos y violentas acusaciones volando de lado a lado.

En una de estas tensiones políticas me encontraba cuando traté de dar validez, o al menos beneficio de la duda, a esa afirmación tan carca de “tú sé de izquierdas, que el tiempo te hará de derechas”. Como apunte, querría decir que, simplificando mucho el tema, se me podría definir como anarco-capitalista, que viene a ser en el panorama político actual un derechismo en lo económico y un izquierdismo en lo social-político. Aunque como a lo mejor soy más keynesiano que librecambista, creo que sería mejor decir “minarquista”. Lo que quiero decir es que estoy tan alejado de la derecha actual como de la izquierda. Y soy completamente opuesto a los autodenominados centristas.

Lo que me preguntaba, en fin, es en qué posibles condiciones sería yo capaz de votar a la derecha de este país (lamentablemente identificada con el PP y alejada de la derecha moderada alemana, más parecida al extinto UCD). La conclusión a la que ha llegado mi abogado del diablo particular es que quizá lo hiciera si conviniera a mis intereses personales en materia económica. Así he divagado hasta alcanzar una dudosa conclusión de que en la actualidad la gente vota por ideologías cuando éstas ya han desaparecido de forma evidente. O quizá han sido convencidos de que la conveniencia es ideología. El caso en España es temible: lo que se conoce como izquierda es una derecha de corte social (social-demócratas) y lo que se conoce como derecha es un cambiante ambiente reaccionario (quizá magnificado por estar ahora en la oposición).

Lo negaré si alguien me lo echa en cara, pero puede que esto haga que el PSOE sea más sincero (¡Uf!) que el PP, ya que creo que el PP tiene una capacidad mucho mayor de oscilar entre la moderación del centro-derecha y el fundamentalismo e integrismo de la extrema derecha de corte católico (cuando se alinea con la Conferencia Episcopal) o laico (como en las elecciones catalanas de la actualidad, equiparándose a Sarkozy y Berlusconi en materia de inmigración). Mientras que quedan muy pocos izquierdistas de verdad en las filas del PSOE, dentro del PP podemos encontrar desde social-demócratas que simplemente no simpatizan con el PSOE, hasta veinte-ene-istas, militaristas, xenóbos-misóginos-ultracatólicos, centralistas nacionalistas y antis del franquismo (anti-masones, anti-comunistas, anti-progres…).

Grandes problemas los del bipartidismo en España si solo nos quedan estas dos opciones.